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El Editor
Posted on 04-13-2005
Tragedia de los niños indocumentados
Hispanic Link
Karina tiene apenas 1 año y ya fue deportada.
Diego tiene 11 años y el sábado pasado lo arrestó la Patrulla Fronteriza cuando intentaba cruzar para buscar a sus padres que residen en Carolina del Sur.
Mariza acaba de regresar de Phoenix para recoger a sus hijos, después de haber cruzado ilegalmente con la esperanza de reunirse eventualmente con ellos, pero el plan falló y fueron interceptados el pasado fin de semana.
Solamente el año pasado, unos 40 mil menores fueron detenidos por las autoridades migratorias y por lo menos el 25% de éstos intentaban cruzar solos con la intención de reunirse con sus padres que residen en Estados Unidos.
Cada año, aunado al aumento de inmigrantes que intentan cruzar sin papeles la frontera para vivir en Estado Unidos, aumenta el número de menores que acompañados de familiares, bajo la custodia de un “coyote”, y con frecuencia solos, intentan reunirse con sus familiares exponiéndose a los mismos peligros que los adultos, con la diferencia de que un menor tiene menos posibilidades de saber defenderse. Y al menos un 50% son arrestados entre la frontera de Arizona y Sonora.
La situación es tan seria, que ayer en Phoenix representantes del gobierno estatal de Sonora y Arizona plantearon la necesidad de establecer un plan especial para afrontar el problema. El nuevo plan busca agilizar el proceso para reunir a los menores deportados con sus padres o familiares, con la variante de que, si no son reclamados dentro de un período de tres meses, podría emprenderse un proceso de adopción de los menores. Si bien este último recurso podría interpretarse como medida extrema, la realidad señala que muchos de estos menores deportados y entregados a las autoridades mexicanas a través de las instituciones consulares mexicanas, terminan desamparados vagando por las ciudades fronterizas del norte de México, sin protección y sin muchos recursos para sobrevivir.
“Es un problema muy serio que está creciendo’’, declaró a La Opinión Fernando Guerrero Leal, director del Centro de Atención para menores de Nogales, Sonora. Guerrero Leal explicó que hay una comisión especial de atención a menores fronterizos integrada por el Consulado de México en Nogales, la Oficina de Inmigración mexicana y el Departamento de Integración Familiar, mejor conocido como DIF; además de instituciones no gubernamentales como la Cruz Roja y otras organizaciones civiles, pero, a pesar de los esfuerzos realizados, la necesidad de los menores y sus familiares de reunirse en Estados Unidos hace que esta tarea no tenga solución práctica en la mayoría de los casos.
Esta situación es cada vez más notoria entre menores de 15 a 17 años quienes, alentados por su buena condición física, se sienten capaces de cruzar sin papeles para buscar a sus padres. En casi la mayoría de los casos, estos menores son alentados por sus padres o familiares, a través de la contratación de un coyote o guía que se compromete a entregarlos sanos.
Sin embargo, cuando el plan falla, se amontonan los problemas. Este fue el caso de Mariza, nombre ficticio a petición de la mujer, quien tuvo que regresar de Phoenix, donde vivió sin papeles por casi un mes, pues era la única persona que legalmente podría recuperar a sus hijos.
“A mí me dijeron que era seguro, que pasarían a mis dos hijos sin ningún problema y que finalmente estaríamos todos viviendo juntos, pero no fue así. Lo bueno es que ya estoy aquí con mis hijos y no quiero volverlos a arriesgar’’, declaró la mujer mientras esperaba recibir un fax de los documentos que comprobarían la custodia legal de sus niños.
Cuánto exactamente está aumentando la inmigración ilegal de menores es difícil de estimar, sin embargo, solamente en el centro de Nogales, el año pasado en el mes de marzo se registraron 165 casos de niños que fueron deportados y entregados al centro de cuidado infantil debido a que no estaban acompañados de sus custodios legales. Ese mismo mes de este año se registraron 237.
El plan anunciado en Phoenix entre Sonora y Arizona contempla la apertura de tres módulos que operarán en las ciudades de Nogales, Agua Prieta y San Luis Río Colorado. En dichos centros trabajadores sociales intentarán localizar a los parientes de los menores, pero, si no es posible encontrarlos en un período de tres meses, los menores serán puestos a la disposición de agencias de adopción en Estados Unidos, mismas que intentarán localizar a sus padres durante un período similar, antes de darlos en adopción.
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